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CARISMA

 

“El Espíritu Santo, que produce la santificación del pueblo de Dios por el ministerio y por los Sacramentos, concede también dones peculiares a los fieles (Cf, 1 Cor., 12,7) "distribuyéndolos a cada uno según quiere" (1 Cor., 12,11), para que "cada uno, según la gracia recibida, poniéndola al servicio de los otros", sean también ellos "administradores de la multiforme gracia de Dios" (1 Pe., 4,10), para edificación de todo el cuerpo en la caridad (Cf. Ef., 4,16). De la recepción de estos carismas, incluso de los más sencillos, procede a cada uno de los creyentes el derecho y la obligación de ejercitarlos para bien de los hombres y edificación de la Iglesia, ya en la Iglesia misma., ya en el mundo, en la libertad del Espíritu Santo, que "sopla donde quiere" (Jn., 3,8)”[1] por consiguiente, el carisma de las Hermanas Trovadoras de la Eucaristía, recibido como don del Señor para la Iglesia, surge desde la sencillez y profundidad del Mandato del amor “amar a Dios, al prójimo y a sí mismo”(Cf. Mt 22, 37-39)

 

De la misma manera que el triple mandamiento del amor emana de Dios, uno y trino, la vocación al servicio de la Iglesia por medio de una consagración determinada surge también de Él, como un don de su liberalidad, “es anuncio de lo que el Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu, realiza con su amor, su bondad y su belleza.” [2] De ahí, que el carisma de las Hnas. Trovadoras se defina por tres aspectos que se relacionan directamente con El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo, así:

Adorando a Dios Padre en espíritu y verdad (ADORAR),

amando al Hijo, privativamente en su presencia Eucarística, como Él nos ha amado (OFRENDAR),

y amando al prójimo y a sí mismos, con la fuerza del Espíritu Santo que espera su santificación (RESCATAR)

proyectando su vivencia espiritual en el mundo por medio del apostolado, sosteniendo y alimentando su existencia con la espiritualidad de la comunión, pues “en la comunión, aunque duela, es donde un carisma se vuelve auténtica y misteriosamente fecundo.”[3]



[1] Decreto sobre el apostolado de los laicos Apostolicam Actuositatem (A.A.), Concilio Vaticano II, N° 3

[2]Exhortación Apostólica Vita Consecrata, n 20, SS. Juan Pablo II.

[3]Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Santo Padre Francisco, 130.