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NUESTRA VIDA CON DIOS

Las Hermanas Trovadoras tienen una continua comunicación con Dios, por medio del Sacrificio: (Del latín sacrificium, "sacrum" y "facere") es decir, "hacer" algo "sagrado", concebido como el acto de convertir algo en "sagrado"[1]. Este “algo” detona e incluye cualquier acción o actividad que las hermanas realicen, desde las tareas, oficios o encargos cotidianos y sencillos, hasta el máximo acto de comunión con Dios, que es la adoración y el culto a la Eucaristía; y es precisamente en este encuentro con Jesús Eucaristía, en la oración personal y comunitaria, donde ellas alimentan y fortalecen su espíritu, para lograr ese objetivo de santificar todas las cosas. Comprendiendo el significado de lo que es el sacrificio, es que se haya la conexión directa y constante que debe existir en la vida diaria de las hermanas, entre los actos humanos y el anhelo de lo divino, entre sus quehaceres y la oración, asumiendo para sí, las Palabras de Jesús: “es preciso orar siempre y sin desfallecer.” (Lc 18, 1)

 

Se acercan las hermanas al Señor, por medio de la oración sencilla, nacida de un corazón sincero que lo ama, comprendiendo que "la oración es la elevación del alma a Dios” (San Juan Damasceno, f. o. 3, 24) (CEC 2559), “es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría” (S. Teresa del Niño Jesús, ms autob. C 25r) “es  tratar a solas con quien sabemos que nos ama” (S. Teresa de Jesús, autob. 8,5)

 

Además participarán de la oración y el banquete Eucarístico, con un corazón limpio, sincero y confiado a la Misericordia de Dios, “insistiendo en la conversión de sus almas a Dios, examinando su conciencia diariamente y acercándose con frecuencia al sacramento de la penitencia”. [2] De igual manera, las hermanas se preocupan por aportar su mayor esfuerzo en la búsqueda de la fraternidad unida a la caridad, y antes de orar recuerden las Palabras de Jesús: “Si pues, cuando presentes tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allá, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.” (Mt 5, 23-24)

 

En cuanto a otros actos de piedad, atienden lo prescrito en el canon 663 del Código de Derecho Canónico: “dedicarán tiempo a la lectura de la sagrada Escritura” a través de la meditación de las lecturas, salmo y evangelio correspondientes a la Misa de cada día; “realizarán otros ejercicios de piedad” guiadas por las motivaciones de oración diarias propuestas por la Asociación y contenidas en el libro de oraciones. “Tributarán un culto especial, también mediante el rezo diario del santo rosario, a la Virgen Madre de Dios, modelo y amparo de toda la vida consagrada” bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced.

 


[1] Cf. http://www.corazones.org/diccionario/sacrificio.htm

[2]Cf. CIC c. 664